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8.12. La Constitución de 1938

La evidencia de que el país encaraba un nuevo momento de su historia y de que se buscaba cerrar la página del liberalismo abierta en 1880, se dio de manera explícita en la nueva constitución promulgada el 30 de octubre de 1938 por Germán Busch. Esta nueva carta magna es importante porque cambia la orientación de algunos principios esenciales que fueron inamovibles desde la constitución bolivariana de 1826. Estos cambios se debían a las corrientes en boga denominadas de constitucionalismo social que se inspiraban en la constitución mexicana de 1917, producto a su vez de la revolución que vivió ese país en 1910.

La limitación del derecho "sagrado" a la propiedad privada, pilar del liberalismo, marcaba la nueva ideología. La propiedad como derecho social en relación directa a su utilidad para la colectividad, restringió la idea individualista que había primado en la constitución del 80. El estado aparecía como el gran responsable de la sociedad, obligado a educar y garantizar la salud de los ciudadanos y proteger a mujeres y niños. Era la luz verde para el intervencionismo estatal frente al concepto de dejar hacer del estado liberal que comenzaba a desaparecer.

Debe destacarse que la Asamblea del 38, duramente fustigada e ironizada por la prensa liberal de la época, tuvo convencionales de la talla de Renato Riverín (teórico del socialismo de estado) que fue presidente de la asamblea, Augusto Guzmán, Roberto Jordán Cuéllar, Enrique Baldivieso, Augusto Céspedes, Félix Eguino, Wálter Guevara Arze, Carlos Medinacelli, Víctor Paz Estenssoro, Nazario Pardo Valle, Federico Román, José Romero Loza y Fernando Siñani, entre otros.



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