Partidos políticos liberales y conservadores

Tiende a pensarse que la era conservadora se inicia en 1880 con Campero, si bien esto es cierto a partir de la estructuración de una nueva realidad producto de la guerra, desde el punto de vista estrictamente político Campero no se adscribe al grupo que la historia conoció como conservadores. Sus diferencias centrales con Arce son un simple ejemplo de ello. La inicial dicotomía entre guerristas y pacifistas se fue precisando al sistematizarse corrientes de pensamiento que serían el germen de los primeros partidos políticos. La gran figura para este nacimiento fue Eliodoro Camacho. Por su participación conjunta en la batalla del Alto de la Alianza y postura belicista, Campero era mucho más proclive a los liberales de Camacho, que a quienes formarían el partido conservador.

En realidad, el único partido con ideario claro, inscrito en las grandes corrientes mundiales era el partido liberal. Son ya célebres su manifiesto de 1883 y el discurso del 2 de abril de 1885 que pronunció Camacho para defenderse del ataque de los conservadores. “Viva el orden mueran las revoluciones”. “Menos gobierno más libertad”; son frases que resumen muy bien el pensamiento liberal. “Los derechos individuales amparan la vida, la libertad, el honor, la propiedad del hombre y la soberanía del pueblo. El sufragio popular, la descentralización administrativa y municipal, la concentración y unidad política, tolerancia de opiniones, instrucción obligatoria para el pueblo y gratuita...” decía Camacho. Libertad política, económica e individual en suma, eran las ideas centrales del jefe liberal. El programa liberal fue el eje del debate nacional. Por adscripción o por oposición es que se desarrolló la contienda política de esos años.

Para las elecciones de 1884 se presentaron tres partidos, el liberal, el democrático y el constitucional, estos dos últimos terminaron insumiéndose en la corriente denominada genéricamente como conservadora.

¿Qué era lo que dividía a liberales y conservadores?  Muy poco o nada desde el punto de vista de las ideas esenciales. Ambas corrientes estaban claramente adscritas al pensamiento librecambista y respondían al modelo de la época, coincidente con la expansión capitalista que fue adoptada en la década anterior por varios países sudamericanos. El enfrentamiento tenía, en cambio, tres matices, el primero personal, los caudillos de ambos partidos tenían aspiraciones de poder que se hacían intransferibles. El segundo de intereses de grupo, los conservadores representaban el poder empresarial de la plata en el sur, los liberales terminarían representando los intereses del poder del estaño en el norte. El tercero estaba relacionado con la cuestión religiosa. Los liberales venían de la tradición masónica de los padres de la patria, los conservadores acusaban a los liberales de ateos, estaban contra la libertad de cultos y se oponían al matrimonio civil.

etiquetas: 

Contenidos Relacionados

El gobierno de Gutiérrez Guerra vivió en la zozobra permanente.

Los conservadores eran católicos por tradición. Quizás el más importante de ellos fue Mariano Baptista que dio muestras muy claras de su catolicismo, antes y durante su presidencia. No se puede olvidar tampoco la egregia figura de Juan de Dios Bosque (1829-1890). La confrontación estado iglesia se presentó cuando subió al poder el liberalismo. Muchos eclesiásticos del país, tanto regulares como seculares confundieron liberalismo con socialismo y otro tanto sucedió con el propio concepto de democracia, que a muchos religiosos les sonaba a anarquía.

El nacimiento de un movimiento obrero y sindical en el país fue producto del paso de un sistema de producción pre capitalista al desarrollo y modernización de la industria, particularmente minera, coincidente con el advenimiento liberal. A pesar de ese cambio Bolivia nunca contó con un proletariado significativo, pues no pudo desarrollar una industria importante como lo que tuvieron algunas otras naciones sudamericanas.

El agotamiento de los yacimientos estañíferos de Europa y la demanda de la industria norteamericana y europea que contaba con el estaño como un elemento ideal para aleaciones (hojalata, papel metálico, conservas y un largo, etc.), fueron los activadores del auge minero boliviano en el período 1900-1940.

Patiño es, sin ninguna duda, una de las figuras centrales de la historia boliviana. A su alrededor se teje buena parte del siglo XX en el país y se establece el destino de cientos de miles de bolivianos.

Durante el gobierno de Gutiérrez Guerra el efecto sobre el área rural de la ley 1880 se podía apreciar muy bien con la constatación de que el estado había concebido hasta 1919, 13,4 millones de hectáreas en los ocho departamentos y enl os tres territorios de colonias (Noroeste, Chaco y Oriente).  La recaudación de impuestos (1/2 centavo por hectarea de tierra baldía) alcanzó por este rubro 1,2 millones de Bolivianos en 1918.

Si bien Tamayo es conocido como uno de los grandes poetas de Bolivia, su compilación sobre temas pedagógicos, es ya un clásico y su actividad politica de una intensidad excepcional. Las ideas de Tamayo confontarón las de Arguedas y abrierón un gran debate en el país.