Los derechos sobre el territorio del Chaco y los tratados 1879-1913

Los límites internacionales de Bolivia en 1825 estaban referidos a los de la Audiencia de Charcas y se basaban en los títulos coloniales que heredó la República. Si bien es cierto que en algunos casos estos no eran del todo precisos, la soberanía jurídica de Bolivia sobre el Chaco fue siempre reconocida en la cartografía internacional del siglo XIX y el XX hasta la guerra.

El territorio en litigio era un triángulo muy claramente definido por tres ríos. En el norte muy dentro de territorio boliviano el río Parapetí (en el departamento de Santa Cruz, pasa por Camiri), al oeste el río Pilcomayo, al este el río Paraguay y en el sur el vértice de ambos ríos que confluyen exactamente en la ciudad de Asunción. En el norte 19º de latitud, al sur 25º, al oeste 64º de longitud y al este 57º. Las pretensiones paraguayas llegaban hasta el Parapetí, pasando por los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz. Bolivia reivindicaba el territorio hasta la confluencia del Paraguay y Pilcomayo, es decir una frontera que tocaba a la capital paraguaya.

En los hechos, el centro del Chaco boreal casi no estaba ocupado salvo pequeños fortines de ambos países. Paraguay había establecido varios puertos sobre el río Paraguay con fuerte inversión argentina y aún inglesa que incluía varias líneas férreas. Los más importantes puertos eran Olimpo, Bahía Negra y' basado. Bahía Negra estaba casi a 20º de latitud, más al norte del único puerto boliviano sobre el Paraguay, Puerto Pacheco que fue tomado en 1886 por los paraguayos. Los bolivianos en cambio habían desarrollado su penetración sobre el Pilcomayo, con los puestos de Ballivián, Linares y Magariños, pero sin inversión económica ni presencia de población.

Sobre esta realidad en litigio, desde el nacimiento de ambas repúblicas, se hicieron varios esfuerzos por encontrar una solución. El primero fue en 1879 con el tratado entre Antonio Quijarro por Bolivia y e1 canciller Decoud por Paraguay que dividió el Chaco en dos partes a la altura del paralelo 22 el parlamento paraguayo no ratificó el tratado. En 1887 Isaac Tamayo por Bolivia firmó el segundo tratado con Domingo Aceval que dividió el territorio en ángulo recto y en tres partes, noroeste para Bolivia, sudeste para Paraguay y centro a definir por arbitraje. Tampoco hubo ratificación paraguaya. En 1894 Telmo Ichaso firmó con el plenipotenciario paraguayo Benitez el acuerdo que tampoco fue aprobado en el que se trazaba una perpendicular entre fuerte Olimpo (212) al noreste y Magariños al sudoeste (23º). Pero el tratado más nefasto que firmó Bolivia fue el suscrito en Buenos Aires por Claudio Pinilla con el canciller paraguayo Adolfo I. Soler, que ponía en entredicho nada menos que las provincias Cordillera y Chiquitos de Santa Cruz y la entonces provincia Azero de Chuquisaca. En 1913 Ricardo Mujía logró la caducidad de este trata lo que fue, sin embargo, un caballo de batalla de los paraguayos en las negociaciones ulteriores.

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Al comenzar la guerra Bolivia fue vista internacionalmente como el país agresor y como la nación más poderosa de las dos, por esa percepción Paraguay logro simpatía para su causa. En 1933 una comisión de neutrales pidió el retroceso de Bolivia hasta Ballivián. En la conferencia de paz de diciembre de 1933 se logró un armisticio de algo más de un mes.

Entre noviembre de 1934 y enero de 1935 el avance paraguayo fue frenético, al punto que el 14 de enero Estigarribia tomó una banda del río Parapetí, logrando el sueño imposible de tocar el punto más al norte de la aspiración paraguaya sobre el territorio chaqueño. El combate había llegado de manera insospechada a los contrafuertes de la cordillera de los Andes (cordillera del Aguaragüe), donde la ventaja geográfica y el conocimiento del medio fue un factor para destacar la capacidad combativa del soldado boliviano.

Bilbao es sin ninguna duda otro de los grandes héroes de la guerra. Militar de honor, modesto y organizado fue el gran protagonista de Kilómetro 7 y de la defensa de Villamontes, dos de los mayores éxitos de armas de Bolivia.

Noviembre de 1934 fue un mes complejo y aciago en Bolivia. Las relaciones entre Salamanca y el alto mando eran entonces pésimas. A pesar de la guerra, se convocó a elecciones para Presidente y éstas se realizaron el 11 de noviembre. El candidato oficial Franz Tamayo (59,2 % de los votos) derrotó a Juan María Zalles. Tamayo Presidente electo, nunca llegaría a posesionarse ante la realidad de los vergonzosos hechos de Villamontes.

A partir de Campo Vía Estigarrabia se dio cuenta de que sus posibilidades de hacer retroceder al ejército boliviano eran muy buenas y atacó. Bolivia tenía sus dos mayores centros de operaciones en Muñoz y Ballivián sobre el Pilcomayo.

Arce y Alihuatá dejaron un sabor amargo en el pueblo que clamó por el cambio del alto mando y el retorno de Hans Kundt. La ciudadanía exigió que el general alemán se haga cargo del comando de las FF.AA. Salamanca, no muy convencido, no tuvo más remedio que llamarlo y además cederle todas las prerrogativas militares que había disputado con los jefes bolivianos. El 6 de diciembre de 1932 Kundt se hizo cargo del mando y se trasladó a Villamontes. La filosofía de Kundt era muy sencilla había que tomar la iniciativa y atacar sin tregua.

Nació en Neustrelitz (Mecklenburgo, Alemania) el 28 de febrero de 1869. De familia de militares, se graduó como subteniente en 1889. En 1902 integró como capitán el alto estado mayor alemán. En 1908 llegó por primera vez a Bolivia. En 1911 comandó una misión para reestructurar el ejército boliviano. Combatió en la primera guerra mundial en Polonia y Galizia donde fue herido y luego condecorado. Volvió a Bolivia en 1921 ya como general. Adoptó la nacionalidad boliviana y ce mandó otra misión reestructuradora. En 1923 fue nombrado ministro de Guerra por Bautista Saavedra.