Arawi. La Cacharpaya

Arawi

Canción lírica por excelencia, con dejos de nostalgia amorosa en sus delicados poemas. Su melodía es de aire moderado o lento. El Arawi primitivo evolucionó hacia el Yaraví mestizado más conocido como el Arequipeño o Melgariano, por haber sido el procer y poeta Mariano Melgar uno de los más aventajados cultivadores republicanos de ésta especie. Asimétrico el prehispánico, con descansos y calderones en las finales de frase, contraste con el actual, que esta encuadrado a las exigencias de la métrica castellana y el compás ternario, fuera de otros elementos propios del cancionero postcolonial.

Cacharpaya

Es una canción y baile de despedida. En su parte lírica es, como el Arawi, de movimiento lento, tiene similitud en todas sus características rítmicas y geográficas al Huayño. Los instrumentos que intervienen en este baile son: Quena, Pinquillos, Antaras, (sikus) y los rítmicos tínya y wáncar, que dan a la música y danza indígenas un colorido difícil de ser escritos. Hay que verlo para sentir y apreciar su belleza incontenible. Conservada por el pueblo rural toda la manifestación de sus emociones y sentimientos de su vida.

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Este ritmo es de genuino origen Mojeño (Beni) y del territorio del Norte (Pando).

La etimología nos informa que la palabra taquirari - designación posterior por evolución semántica del idioma, proviene de la voz Moxeña “Takirikire”, que significa flecha. Esto quiere decir que el taquirari es una danza a la flecha. Con la cual los aborígenes exteriorizaban su homenaje a tal arma que les aseguraba el sustento diario, y a la vez les permitía defenderse de sus enemigos.

Materia de eruditos ha sido siempre el analizar y discutir el origen de este hermoso baile típico nacional que llamamos la Cueca.

Existen diferentes opiniones a cerca del origen de la Cueca, muchos afirman que es la Jota, aquel baile y canto popular aparentemente originario de Aragón, tal como la afirma Felipe Pedrell.

El Groves Dictionary recoge la versión del moro Aben Jot del siglo XII y de otros autores que atribuyen el origen de la Jota el Canario sin aventurarse a entregar datos.

Kaluyu

Es una de las formas que han supervisado e influenciado la actual música boliviana, aunque, según las regiones, adquiere diferencias apreciables; por ejemplo, el kaluyo vallegrandino, es distinto del que se practica en las parcialidades andinos alejadas de los centros urbanos. El kaluyu tienen mucho que ver con los elementos de la Zama - Cueca en su donaire y del huayño en su rítmica. Alegre como toda música aborigen danzable.

Mecapaqueña

El huayño, forma musical y coreográfica generalizada data de la época del Incario, de alegría y belleza singulares, por su delicadeza, agilidad y gracia estéticas, como especie musical pertenece al cancionero pentatónico, danza palaciega lírica más completa del Indio Quechua, llegó a un nivel muy alto dentro de las preocupaciones culturales del imperio, depurando sus pasos, creando nuevas figuras y adquiriendo un ritmo elegante y fecundo, se lo baila en pandilla con diversas figuras, de carácter social más común de la zona andina.

Es una canción derivado de Arawi; es la música culta de la época colonial, es una producción dulce y melancólica, en lo que se expresa un profundo romance, es lento en compás ternario y trasunta los sollozos, el dolor y la pena de la raza andina. En todas estas formas, hay religiosos y profanos. La cristianización de los aborígenes en el periodo colonial utilizó la música para propagar la fe, haciendo cantar los himnos y cantos religiosos en tonadas incaicas, tanto de carácter alegre como lento.

Fue una fiesta de carácter agrícola vinculada con los cambios de la naturaleza, o estaciones, como puede comprenderse en el calendario indígena, correspondía a la época de la siembra entre los meses de agosto y septiembre (solsticio de primavera).

Sea cualquiera la razón, este despertar nacional como podemos observar sin dificultad alguna es instintivo y no obedece a ningún síntoma exterior. Estamos muy seguros que en este solo enunciado de nacionalidad han de insurgir hasta con coherencia, aquellas invariables escenas de jocunda o el sentir psíquico del pueblo reflejado en los atardeceres polícromos, o en las noches de bohemia a través de su música, nos cautiva, cuanta nostalgia al rememorar éste y aquel bailecito, aquella letra inolvidable.