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Abel Alarcón

Don Abel Alarcón de la Peña, poeta, y escritor boliviano, nació el 10 de octubre de 1881 en La Paz, y murió el 20 de octubre de 1954, en la ciudad de Buenos Aires de la Argentina.

Abel Alarcón aún no ha sido debidamente valorado como poeta ni como novelista. Con su obra ocurrió lo que es tradición en nuestro medio: o se eleva irresponsablemente a la altura del limbo a una mediocridad o se la empequeñece hasta enterrarla cien codos debajo de nuestras plantas a un verdadero valor. Y todo porque los comentarios se repiten de oídas, son el eco de algún decir referente al libro que circula, propalado por algún lector acucioso de conocer la bibliografía nacional. En Bolivia en general se lee poco y contadas personas con la propiedad que da la lectura de una publicación pueden opinar sobre ella. Los más son repetidores de mala fe.

Alarcón es conocido más por poeta que novelista. Su primer libro publicado a sus 23 años es de poesías; PUPILAS Y CABELLERAS es el título; más tarde publica EL IMPERIO DEL SOL Y RELICARIO haciendo los tres tomos de poemas en sus 73 años de existencia. La otra parte de su producción es en prosa, y prosa pulcra y merecedora de tomarse en cuenta y divulgarla. Pero a los hijos de esta patria se les metió en el entrecejo titularlo poeta, lo coronaron un buen día y al final lo murieron poeta.

Hay una anécdota en la vida de-Alarcón digna de comentarse: la Alcaldía paceña en desusado rasgo de generosidad con intelectuales y artistas, un día entregó a don Abel Alarcón una casa para que la usara durante su vida, ya que la suya propia, prendida a una montaña circundante, la mazamorra la había arrastrado llevándose con el lodo la hermosa biblioteca del autor. A esa casa el burgo y el vulgo también la llamaron "la casa del poeta".

La poesía de Alarcón" ceñida a cánones tradicionales, pertenece a un romanticismo meloso e ingenuo en su concepción; de estilo llano, donde no se divisa ni en la lejanía la garra del auténtico poeta. Tiene todo el aire escolino y pocos versos, —muy pocos—, merecen subrayarse. No así su obra en prosa que luce el lineamiento de quien conoce el idioma en que escribe, a más de haberlo estudiado.

De toda la producción de Alarcón, en general de factura regular, sobresale un libro: ERA UNA VEZ..., conjunto de relatos de costumbres antañonas de la ciudad de Potosí, reunidos bajo un título sugerente y un subtítulo impropio. Habría sido preferible que el autor subtitulara TRADICIONES DE LA VILLA IMPERIAL DE POTOSÍ a" HISTORIA NOVELADA, etc. Lo que hace Alarcón en esta obra es espigar las tradiciones potosinas ya publicadas y reescribirlas. Alarcón no entrega temática de primera fuente, él no recogió de boca del pueblo las historias, sino se valió de lo ya publicado para elaborar una obra literaria. Ciertamente vadeó bien el cauce y consiguió su objetivo, entregar una buena obra, saudosa de tiempos pretéritos, escrita pulcramente, de temática variada.  En unos relatos la tragedia espeluzna y en otros campea lo-burlesco, la historieta romántica, el personaje histriónico, pero en conjunto, el libro trasunta cariño del autor por el tema. Con este libro Alarcón se salva del olvido y será recordado en cualesquier historia de la literatura de Bolivia.

Alarcón en ERA UNA VEZ..., en lo posible sigue al estilo literario afín con la época en que se desarrollaron los hechos narrados. Abusa de los arcaísmo y algunas formas de expresión escogidas afortunadamente dan al libro aires de crónicas.

La otra obra en prosa de Alarcón es DE MI TIERRA Y DE MI ALMA, cuentos; CALIFORNIA LA BELLA, novela; EN LA CORTE DE YAHUAR-HUACAC, novela; CUENTOS DE VIEJO ALTO PERÚ, libro en que la base temática son el mito, la leyenda y la tradición nacionales. También escribió crónicas de viaje: CUADROS DE DOS MUNDOS Y LA PERLA DE STYRIA.



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