La conquista de Charcas

En 1533, Almagro llegó con refuerzos desde Panamá.  Con ellos, y nombrando Inca a Manco II (Hermano de Atahuallpa), Pizarro y Almagro sientan sus reales en el Cuzco en 1534, organizando la capital del incanato a la manera española, con regidores y alcaldes.

Más tarde, en 1536, Pizarro funda la Ciudad de los Reyes (Lima). Dividió el territorio conquistado en dos partes. El norte, con 260 leguas, pertenecía a Francisco Pizarro bajo el nombre de Nueva Castilla; y el sur, con el nombre de Nueva Toledo, a Almagro. Esta gobernación tenía 200 leguas hacia el sur. He aquí uno de los primeros títulos coloniales de la pertenencia del Litoral a Bolivia. Al sur de la gobernación de Almagro comenzaba la de Pedro de Mendoza, conquistador del Río de la Plata.

Las desavenencias entre Pizarro y Almagro sobre los límites de sus gobernaciones, hicieron que el Marqués propusiera al Adelantado Diego de Almagro la exploración del sur, permitiendo a su socio la posesión del Cuzco. Reunidas las fuerzas suficientes, mandó una expedición marítima de avanzada que llegó hasta cerca de Coquimbo. Por tierra fueron los hombres al mando de Juan de Saavedra, quien marchó por la orilla del lago Titicaca y cruzó el Desaguadero, penetrando al actual territorio de Bolivia. Luego avanzó hacia el sur fundando a su paso Paria y Tupiza.

Almagro salió del Cuzco en julio de 1535, y siguiendo las huellas de Saavedra, estableció su primer campamento en Faria. Lo acompañaban el gran sacerdote incaico Villac Urna y el Inca Paullu a fin de facilitar la entrada de los españoles en los territorios que eran dominio de los incas. La expedición pasó luego a Tupiza y de allí hasta Salta (Argentina). Después de muchos inconvenientes cruzó la cordillera avistando tierras chilenas el año de 1536.

Desilusionados al no encontrar las riquezas que habían originado la exploración, los espa­ñoles decidieron regresar al Cuzco. Sus avanzadas llegaron al desierto de Atacama y después de grandes tropiezos atravesaron el desierto y la región de Tarapacá, llegando cerca de Arequipa el año de 1537. Con esta expedición, Diego de Almagro incorporó a las tierras altas la zona del Litoral; este hecho dio lugar a que, cuando se creó la Audiencia de Charcas, el litoral formara parte de su jurisdicción.

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Al terminar la conquista sólo existía la clase de los vencedores, o sea los hidalgos, soldados y encomenderos y la de los vencidos, o sea el pueblo indígena. Pronto, por táctica y aun por conveniencia, los españoles reconocieron a las antiguas autoridades incaicas y aimaras dándoles los mismos privilegios que tenían los españoles nobles. Así subsistieron bajo la tutela española los incas principales, los caciques regionales, los mandones etc.; todos ellos eran objeto de atenciones y se les rendía homenaje al igual que a los españoles.

La más alta autoridad jurídica y administrativa en el territorio del Alto Perú, durante los tres siglos de la colonia, fue el organismo conocido con el nombre de Audiencia de Charcas.

El siglo XVI se cierra condos expediciones más: la de Álvarez de Maldonado y la de Tordoya.  El primero entró en 1567 a los territorios de los chunchos por los Andes de Opotari y fundó una ciudad con el nombre de Vierso. Desde ahí envió a Mnauel de Escóbar con ochenta hombres para que internándose en las llanuras efectuarse nuevas fundaciones.

Álvarez de Maldonado fue el explorador que más ampliamente conoció las tierras del norte de Bolivia en su época, recorriendo más de 200 leguas.  Volvió a entrar en la región de los chunchos en 1573, pero su expedición fracasó.

Lorenzo Suárez de Figueroa fue gobernador en 1581. En 1590 fundo San Lorenzo el Real, ciudad ubicada entre Santa Cruz la Vieja y Charcas. Cinco años después, San Lorenzo se traslado a los llanos de Grigota, pasando a ser de la gobernación de Santa Cruz de la Sierra. A su vez, la ya fundada ciudad de Santa Cruz 1561,,, conocida también como Santa Cruz de la Vieja, se traslado a Cotoca (1601 - 1604) por indicación del oidor de la Audiencia, Francisco de Alfaro, quien fue al oriente a pedir cuentas al gobernador Mate de Luna.

En 1556, el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, recibió la noticia de la existencia de una zona sin colonizar, al otro lado de las llanuras, al sudoeste de los Charcas y dentro de su jurisdicción. Con la intensión de poblar estas tierras encarga una expedición al capitán don Andrés Manso Sierra de Leguízamo, quien había estado anteriormente en Potosí y Charcas.

Por provisión del Virrey Don Francisco de Toledo emitida el 22 de enero de 1574, se encarga al Capitán Don Luis Fuentes la fundación de una villa en el valle de Tarija, en los términos y región de los chiriguanos. Fuentes y 45 españoles se pusieron en camino hacia el sur del país; llegados a las faldas del Calama, lugar habitado por los “tomatas”, hicieron un fuerte para contener las posibles acometidas de los chiriguanos.

Desde el año 1542 un núcleo de colonizadores españoles habitaba en el valle de Kjocha Pampa, al lado del poblado indígena de Canata. Diez años más arde uno de los capitanes de Pizarro, Garci Ruiz de Orellana, compró tierras a los caciques de Sipesipe, Achatay y Cosavana y sobre estas propiedades y otras vecinas, por encargo del virrey Toledo, se fundó la Villa de Oropesa el 2 de agosto de 1571. Recibió este nombre en homenaje al título del virrey.