Fundación de Potosí y Descubrimiento del Cerro Rico

En medio de las guerras civiles se llevó a cabo uno de los acontecimientos más interesantes de la historia de Charcas: el descubrimiento de los yacimientos de plata en el cerro de Potosí.

El descubridor fue el indio yanacona Diego Huallpa, natural de Yamqui, que había servido al inca Huayna Capac. En enero de 1545, estando en compañía de cuatro soldados españoles fue enviado junto a otro indio desde un cerro vecino al Sumac Orco o cerro rico, donde descubrió una veta de plata, mineral del que prácticamente estaba constituido el cerro. Según Bartolomé Arzans y Vela el cerro era una "huaca" sagrada que los indígenas conocían desde muy antiguo y que no se podía tocar. Ocultaron este hecho a los españoles, pero Huallpa los traicionó. Los indígenas reaccionaron frente a los conquistadores que se hacían dueños de las riquezas que no pudo tocar Huayna Capac y les dieron sangrienta batalla encabe­zados por el cacique Chaqui Catari, junto a la Cantería, pero los españoles vencieron.

Huallpa estuvo explotando la plata del cerro por su cuenta, pero dio aviso de su hallazgo a un amigo suyo de nombre Huanca; éste, a su vez, era yanacona de Diego de Villarroel, mayor­domo del encomendero Lorenzo de Estupiñan. Villarroel, en ausencia de Estupiñan y avisado por Huanca, fue al cerro y registró como suya la propiedad de las minas del cerro rico.

Corrió la noticia por todo el Perú y de todas partes acudieron a explotar las fabulosas rique­zas del recién descubierto cerro de Potosí. Inmediatamente se establecieron rancheríos y casas cerca del cerro.

Debemos hacer notar que Potosí no se fundó, como otras ciudades del Alto Perú, levantando un acta y con trazado regular, sino que nació por el desordenado agrupamiento de viviendas de los mineros que acudían al cerro. Desde 1546 se intensificaron las construcciones aunque en forma desordenada y sin concierto, dando lugar a calles serpenteantes y desiguales. Los principales ve­cinos fueron los capitanes Juan de Villarroel y Diego Centeno. Por Cédula de Carlos V en 1546 se concedió el título de fundador al primero de los nombrados y a la nueva villa se dio el escudo de armas con el cerro rico, columnas con dos cintas donde está escrito: Plus Ultra, que significa "más allá", y la corona imperial. Las primeras iglesias edificadas fueron las parroquias de Santa Bárbara y San Lorenzo que se levantaron en 1548; San Francisco recién se concluyó en 1550.

Potosí fue obra de la fiebre de riqueza de los conquistadores que construyeron sus casas apresuradamente, afanados con la explotación del cerro. La verdadera fundación y planeamiento de la ciudad recién fue hecha en 1572, en época del virrey Toledo.

En 1561, de acuerdo a una costumbre piadosa de la época, se nombra patrón de la Villa a San Agustín. Al año siguiente llega a la ciudad el nuevo escudo, otorgado por el joven monarca Felipe, el cual tenía dos leones, dos castillos y un águila entre las columnas de Hércules.

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Al terminar la conquista sólo existía la clase de los vencedores, o sea los hidalgos, soldados y encomenderos y la de los vencidos, o sea el pueblo indígena. Pronto, por táctica y aun por conveniencia, los españoles reconocieron a las antiguas autoridades incaicas y aimaras dándoles los mismos privilegios que tenían los españoles nobles. Así subsistieron bajo la tutela española los incas principales, los caciques regionales, los mandones etc.; todos ellos eran objeto de atenciones y se les rendía homenaje al igual que a los españoles.

La más alta autoridad jurídica y administrativa en el territorio del Alto Perú, durante los tres siglos de la colonia, fue el organismo conocido con el nombre de Audiencia de Charcas.

El siglo XVI se cierra condos expediciones más: la de Álvarez de Maldonado y la de Tordoya.  El primero entró en 1567 a los territorios de los chunchos por los Andes de Opotari y fundó una ciudad con el nombre de Vierso. Desde ahí envió a Mnauel de Escóbar con ochenta hombres para que internándose en las llanuras efectuarse nuevas fundaciones.

Álvarez de Maldonado fue el explorador que más ampliamente conoció las tierras del norte de Bolivia en su época, recorriendo más de 200 leguas.  Volvió a entrar en la región de los chunchos en 1573, pero su expedición fracasó.

Lorenzo Suárez de Figueroa fue gobernador en 1581. En 1590 fundo San Lorenzo el Real, ciudad ubicada entre Santa Cruz la Vieja y Charcas. Cinco años después, San Lorenzo se traslado a los llanos de Grigota, pasando a ser de la gobernación de Santa Cruz de la Sierra. A su vez, la ya fundada ciudad de Santa Cruz 1561,,, conocida también como Santa Cruz de la Vieja, se traslado a Cotoca (1601 - 1604) por indicación del oidor de la Audiencia, Francisco de Alfaro, quien fue al oriente a pedir cuentas al gobernador Mate de Luna.

En 1556, el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, recibió la noticia de la existencia de una zona sin colonizar, al otro lado de las llanuras, al sudoeste de los Charcas y dentro de su jurisdicción. Con la intensión de poblar estas tierras encarga una expedición al capitán don Andrés Manso Sierra de Leguízamo, quien había estado anteriormente en Potosí y Charcas.

Por provisión del Virrey Don Francisco de Toledo emitida el 22 de enero de 1574, se encarga al Capitán Don Luis Fuentes la fundación de una villa en el valle de Tarija, en los términos y región de los chiriguanos. Fuentes y 45 españoles se pusieron en camino hacia el sur del país; llegados a las faldas del Calama, lugar habitado por los “tomatas”, hicieron un fuerte para contener las posibles acometidas de los chiriguanos.

Desde el año 1542 un núcleo de colonizadores españoles habitaba en el valle de Kjocha Pampa, al lado del poblado indígena de Canata. Diez años más arde uno de los capitanes de Pizarro, Garci Ruiz de Orellana, compró tierras a los caciques de Sipesipe, Achatay y Cosavana y sobre estas propiedades y otras vecinas, por encargo del virrey Toledo, se fundó la Villa de Oropesa el 2 de agosto de 1571. Recibió este nombre en homenaje al título del virrey.